Té Amarillo
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Té amarillo: historia, beneficios y proceso Men Huang
El té amarillo es una de las categorías más raras y menos conocidas del mundo del té. Tradicionalmente producido en China en pequeñas cantidades, se sitúa entre el té verde y el té blanco, compartiendo con ellos una oxidación muy baja, pero diferenciándose por un proceso único que le confiere su carácter distintivo. Históricamente, el té amarillo estuvo reservado a la corte imperial, lo que contribuyó a su escasa difusión y alto valor.
Desde una perspectiva moderna, el té amarillo es apreciado por su perfil suave y equilibrado. En medicina occidental se valora por su contenido natural en antioxidantes y su menor agresividad digestiva frente a otros tés poco oxidados. En la Medicina Tradicional China, el té amarillo se asocia al Bazo y al Estómago, considerándose un té especialmente adecuado para personas sensibles, ayudando a armonizar la digestión, aportar energía suave y reducir la sensación de pesadez interna.
Historia y singularidad del té amarillo
El té amarillo se desarrolló como una evolución del té verde, buscando suavizar su carácter vegetal y reducir la astringencia. Durante siglos, su producción estuvo limitada a regiones concretas y a métodos muy controlados, lo que explica que hoy siga siendo una categoría excepcional y poco común. Su consumo ha estado tradicionalmente ligado a contextos de prestigio y conocimiento profundo del té.
¿Qué hace único al té amarillo?
La clave del té amarillo reside en el proceso conocido como Men Huang o “apilado”. Este paso adicional, inexistente en el té verde, provoca una transformación lenta y controlada de la hoja, dando lugar a un té más redondo, dulce y sedoso, con una infusión de tonos dorados y sin las notas verdes más agresivas.

Proceso de elaboración del té amarillo
Cosecha (Plucking)
Se recolectan cuidadosamente brotes tiernos y hojas jóvenes, generalmente por la mañana, para preservar frescura y calidad.
Marchitado (Withering)
Las hojas se extienden para perder parte de su humedad, volviéndose más flexibles y preparándose para las siguientes fases del procesado.
Fijación (Sha Qing)
Las hojas se calientan rápidamente mediante wok o vapor para detener la actividad enzimática, igual que en el té verde, evitando una oxidación completa.
Enrollado y conformado (Rou Nian)
Las hojas se moldean o se enrollan suavemente, ayudando a liberar aromas y a definir su forma final.
Apilado (Men Huang)
Este es el paso definitorio del té amarillo. Las hojas aún calientes se envuelven en materiales transpirables como telas o papel y se apilan, creando un entorno cálido, húmedo y con bajo nivel de oxígeno. En estas condiciones se produce una oxidación y fermentación muy suave, que transforma gradualmente la hoja y le aporta su color amarillento y su sabor dulce.
Recalentado y nuevo reposo (opcional)
En muchos casos, el proceso de calentado y envoltura se repite varias veces, con periodos de reposo intermedios, aumentando la complejidad aromática del té.
Secado final
Un secado o tostado final a baja temperatura detiene el proceso de amarilleado, estabiliza el té y fija sus aromas.
Perfil sensorial del té amarillo
El resultado es un té de infusión dorada, textura sedosa y sabor suave, con notas dulces, melosas y ligeramente tostadas. Carece de la astringencia marcada del té verde y ofrece una experiencia especialmente armoniosa y accesible.
El té amarillo es una categoría para quienes buscan profundidad, suavidad y tradición. En Kiyama Tea seleccionamos tés amarillos auténticos, producidos en pequeños lotes, respetando un saber artesanal que ha perdurado durante siglos.
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